Hoy en día Mono, Nina, Moni, Juan, Arturo, Pablo, Pauline, Irma, Daniel y Silvina —junto al perro Lihuen, los huyes, caballos y gallinas— forman parte de la gran familia de este lugar. Este increíble equipo está integrado por amantes de la naturaleza, escaladores, caminantes, guías, arrieros, carpinteros, cocineros, jardineros y ambientalistas que ayudan y han contribuido incansablemente de muchas maneras.

En 2004, Silvina — con un embarazo de cinco meses — y su pareja, Daniel, llegaron a La Junta del Valle Cochamó para abrir el Camping La Junta y el Refugio Cochamó. En aquel tiempo, apenas una docena de visitantes al año conocían la zona y se aventuraban hasta allí. Entre la construcción de una infraestructura básica y la preparación de pizzas en una cabaña centenaria que se caía a pedazos, se dedicaron también a habilitar senderos de trekking, abrir nuevas rutas de escalada, encontrar nuevas paredes, laburar accesos a cumbres, y trabajar la tierra para cultivar sus propias verduras.





Junto con los amigos que fueron llegando — y su hijo recién nacido, Zen — para dar una mano y sumarse al proyecto y a la comunidad. Ayudaron a formar los primero ONG del valle, apoyando proyectos de puentes, trabajos de sendero, baños compastajes, educacion ambiental, rescates y busquedas, la mayoria en forma de voluntario.


















Para informar y orientar a los viajeros, crearon Cochamo.com, este mismo sitio web dedicado a facilitar la logística para un viaje responsable, amigable con el medioambiente y que se pudiera realizar de forma autónoma, sin la necesidad estricta de contratar un guía. Comenzaron a utilizar este sitio como plataforma para promover las actividades de otros prestadores de servicios locales. El requisito siempre ha sido el mismo: que trabajen de forma responsable, respetuosa con el medio ambiente y que apoyen la consolidación de un área protegida colaborativa en el Valle Cochamó, ya sea en el ámbito del guiado, el alojamiento o la gastronomía. Cabe destacar que ni los fundadores ni su equipo reciben ningún tipo de pago o comisión por el contenido en este sitio por las recomendaciones que aquí se comparten.
Se han mantenido numerosos diálogos con locales, arrieros, miembros de ONG regionales, operadores turísticos, guías y visitantes frecuentes sobre el futuro del Valle Cochamó. Aunque existan diferencias en pequeños detalles, la visión general coincide: Cochamó debe ser para todas y todos, pero sin olvidar el impacto que generamos.
Encontrar el equilibrio para disfrutar de estas bellezas naturales, generando el mínimo impacto posible, es prioridad, y debe serlo para quienes trabajamos aquí, para sus habitantes y para quienes visitan el Valle Cochamó.

Están orgullosos de ser parte y/o colaboradores de los siguientes grupos, los cuales han contribuido mucho al valle, buscando y aplicando soluciones a problemas medioambientales, ayudando a los vecinos, trabajadores, generando acuerdos colaborativos con otros grupos y mejorando la experiencia del visitante.
¿Quieres ayudar al Valle Cochamó? Por favor realiza una contribución a alguna de estas organizaciones.

Al interior de los esfuerzos por proteger el Valle Cochamó, Chile del desarrollo invasivo y el turismo masivo.
La vida de Cristian Gallardo, conocido como “El Mono” en el valle selvático de la Junta de Cochamó en Chile. Transcurre en dos estaciones, verano e invierno, donde su vida cambia desde la llegada de turistas, a la soledad y el frío invernal.